Entrevista realizada por José María Prieto y Daniel Concha, egresados de arquitectura de la Universidad de Concepción. MAC Parque Forestal, Santiago, Chile. 12 de Junio de 2009.
José María Prieto:
Una de las primeras dudas que nos surgió es respecto a su sistema de trabajo ¿Cómo se organizan?
Daniel Concha:
Nos gustaría que nos explicaran cómo funciona esa modalidad de oficinas que están conectadas en red, a través de temas de investigación común.
Juan Pablo Corvalán:
Como advertencia, creo que las respuestas que van a obtener de cada uno, no van a ser necesariamente las mismas, y quizás sean hasta opuestas, cosa que de alguna manera celebramos en Supersudaca. No tenemos un manual de direcciones que seguir, ni tampoco una especie de plan de vuelo para operar. Es al revés, siempre cuando tenemos la posibilidad de hacer algo, nos transformamos a cualquier formato para realizarlo. En la medida que hemos hecho cosas, nos hemos transformado en una fundación, en docentes, en arquitectos “tradicionales”, etcétera. No es una condición constante, ni un travestismo de nuestra parte, sino en general, resulta de los debates que tenemos ahí adentro (en Supersudaca). En general siempre estamos explorando o buscando algo. Esto también es parte de la lectura inicial,de la primera etapa del grupo que vivimos cuando nos juntarnos en Holanda. Nos dimos cuenta que, uno, no conocíamos mucho de lo que estaba pasando en nuestros países; dos, que justamente lo que a los europeos les parecía interesante a nosotros nos sonaba muy local y no sabíamos que era algo que pudiera servir para operar; y tercero, que es justamente lo que estamos viendo, que no queríamos volver a Sudamérica y tener que encasillarnos en ser docentes investigadores o famosos arquitectos que diseñan solamente, o diseñadores de buen gusto, que andan todos vestidos de negro. Pero eso fue uno de los pocos criterios en que sí tenemos una postura, de alguna manera no quisimos ser lo uno ni lo otro, sino traspasar. Entonces creo que en ese sentido la investigación es una de las cosas que mejor ha resultado para hacer en conjunto en Supersudaca, a diferencia de los proyectos, en los que también queremos implementar la idea de este trabajo en red. Y entendiendo también que cada uno tiene su base en su país, sucede que localmente trabajamos con una serie de personas, con socios, con amigos, etcétera.
Manuel de Rivero:
Es una pregunta que nosotros mismos nos hacemos todo el tiempo cada vez que hay un proyecto, y cada proyecto define la manera de organización con la que trabajamos. A veces trabajamos todos y cuando digo todos, es una cosa que no tengo como contestarte, ¿Quiénes son?, ¿Cuántos son?, porque no sabemos, no nos importa, porque el grupo debe ser incluyente y no cerrado.
Daniel Concha:
¿Tienen una línea de pensamiento como red, que sea común para todos, para Supersudaca?
Manuel de Rivero:
Ese es el tema, hay una, no sé si llamarla agenda, no sé si llamarla actitud, no sé si llamarla filosofía, porque no es ninguna de ellas y a la vez está cerca de cada una de ellas, que existe y maduró durante un tiempo, estableciendo de alguna manera, una base común para el grupo. Una base de formación, de generación, un idioma similar. Éramos parecidos y ser parecidos nos unió. Básicamente fue una etapa de formación de una manera de pensar, de actuar, de reconocernos como algo.
Juan Pablo Corvalán:
En la época que nosotros nos agrupamos, había este “revival” sesentero de los grupos, que era muy estimulante. Ya no era la figura del arquitecto, hegemónica, el maestro que tiene un gran secreto y contagia a sus cercanos, o este gran promotor, sino que estaba la posibilidad que todos los cerebros colaboraban en un mismo espíritu. Y hubo una moda de los grupos, pero ahora el público demanda la figura de un arquitecto al cual se le saca la foto, delante de su obra o mostrando la maqueta. De alguna manera, nosotros hemos podido sobrevivir a eso, y a veces nos vemos obligados a usar esa figura del arquitecto, tiene que aparecer alguna de nuestras caras, en alguna parte. Uno de los grupos que yo encontraba muy interesante fue Uro1 más Christie, que produjo la Casa de Vidrio, que fue cuando la arquitectura en Chile logró ser transversal. Todo el mundo supo de la casa de vidrio, estaba en La Cuarta, pero curiosamente, por avecé motivo, algo pasó que hizo que el grupo ya no siguiera de la forma que estaba planteado. Entonces yo no sé si es un tema de edad, de momento o qué. Y en el caso de Supersudaca, con el tema de la investigación, al contrario, seguimos funcionando. Quizás mañana se acaba el grupo…
Manuel de Rivero:
Hay dos estrategias que le aseguran un nivel de crecimiento o de permanencia a Supersudaca, uno pasa por lo que dije, que más o menos está cada vez más claro lo que somos, lo que queremos y lo que nos interesa hacer; las curiosidades que tenemos no se han disociado, o sea que después de un tiempo siguen siendo las mismas, y siguen siendo las mismas además, de otras personas. La segunda cosa clave es que no trazamos la línea de “estos son Supersudaca” porque en la medida que cualquiera puede ser un Supersudaca, se garantiza la idea de una red. La red solamente vive en la medida que no tiene límites y que sigue uniendo e incluyendo más elementos, y que va funcionando con los aquellos que se necesitan. Esto que permite una forma más flexible de trabajo. Aparentemente es esta flexibilidad que tiene Supersudaca, lo que haría que esto siga. Y hay una cosa que es bien importante y es con la que hemos tenido que luchar siempre: cuando uno estudia para ser arquitecto, de una manera, te van metiendo un ego de un personaje que uno va a llegar a ser, que significa éxito y que al mismo tiempo implica una obsesión por la autoría y por la imagen, de ser asociado con la creación de algo. Supersudaca nos hace constantemente renunciar a eso y es muy lindo cuando entre nosotros no hay ningún problema en que por ejemplo, Juan Pablo muestre un proyecto en el que, dio dos o tres ideas, pero no estuvo para desarrollar el proyecto. Si hubiera podido, lo habría hecho igual, y lo puede presentar como suyo.

Juan Pablo Corvalán:
Siguiendo el aspecto que toca justamente Manuel, también aparece esta idea de mezclar las cosas. Esta idea de mestizaje que hemos probado, se alinea con el concepto biológico, donde hay una instancia en donde salen resultados inesperados, de sorpresa, pero que son atractivas. Entonces, creemos que en Latinoamérica hay un rol, que es un producto generacional, que ya pasaron los modernos próceres que murieron anónimamente con la modernidad, ya pasaron estos personajes que fueron a probar que un latinoamericano era igual de inteligente que los otros, y tuvieron que ir a exiliarse y son los que vivieron a fuera, Pelli o Borja Huidobro, etc. Y ya también pasaron o están pasando, los que sí han puesto tema de Sudamérica a nivel como mundial, desde una casa de un diseñador muy interesante, u otros temas de esa índole. Y luego venimos nosotros que ya estamos ahí, y bueno, ahora qué hacemos. Y pareciera que como Supersudaca, y como latinoamericano hay procesos que nosotros hemos vivido que podrían servir no solamente para Latinoamérica, sino, para el mundo. Uno, es la idea de que no hay una sola gran verdad y que todo pasa por una aleatoriedad y efecto sorpresa que hay que aprovechar. Lo otro, es el tema de los procesos de cambio a los que hemos sido sometido como latinoamericanos. Eso también nos da una cultura y una manera de apropiarse de los lugares, y ese interés se materializa en la investigación, que tratamos de sacarla del ámbito encriptado y cerrado, y abrirla. Al mismo tiempo, tratamos también de meter esa investigación o ese conocimiento generado en los proyectos. O sea, las mismas ideas se traducen casi literalmente en obras de arquitectura, como, la Casa Kiltro.

Fuente imagen: http://www.supersudaka.cl
Manuel de Rivero:
La otra cosa que también es interesante decir, es que nada de esto hubiera pasado si no estuviésemos en el año 2009, en el año 2009 no es ningún problema que nos reunamos. Ni siquiera nos reunimos en Santiago o en Lima, nos reunimos en Darabia, en India, porque nos invitaron. De pronto nos dimos cuenta de que Latinoamérica no tenía presencia en estas redes mundiales, nosotros hemos llenado un vacío no necesariamente a propósito, sencillamente se dio la circunstancia del tiempo. Y qué pasa, nos invitan aquí, nos invitan allá, esa invitación nos da una mirada global súper interesante y diferente a las que tenían las generaciones anteriores, que salvo si eras una súper estrella, podías acceder a que te invitaran a Australia, a Japón, a Malasia, a Sudáfrica a Burkina Faso, no sé, todos los lugares donde a nosotros nos han invitado sin ser nadie; y esa globalidad nos permite al mismo tiempo estar cara a cara, estar en este contacto directo que hace que por Messenger, por Skype se puedan hacer cosas, pero hay un momento en que tenemos que estar juntos para tomar decisiones. Entonces nosotros somos latinoamericanos, porque eso dice nuestro pasaporte, pero estamos completamente viviendo en el mundo. Y cada Supersudaca pasa en promedio, entre 70 y 90 días al año fuera de su casa, durmiendo en algún lugar del mundo. Eso no pasaba antes, solamente algunos pocos podían hacerlo, y nosotros ya accedemos a eso. Y eso ha sido fundamental para liberarnos del provincianismo que a veces teníamos los que vivíamos en las periferias del mundo, y ahora ya es un especie de “total awareness” una situación en que tu sabes exactamente qué está pasando el próximo mes en el concurso que se va a dar en Los Ángeles CA, y quizás nunca fuiste a Los Ángeles CA, pero los medios de los que disponemos en el año 2009, y 2008, y 2007 y tal, hacen posible también que exista Supersudaca.
José Maria Prieto:
Las comunicaciones es un tema que difunden ¿no? O que toman como grupo y difunden por el mundo.
Manuel de Rivero:
Si, somos unas abejitas, que vamos polinizando. Eso es lo que les decíamos a los estudiantes, porque unas de las cosas por las que vamos a uno u otro lugar es para dar talleres, nos gusta mucho. O sea, es una parte esencial de Supersudaca, muchos de los mejores proyectos los han hecho en realidad los estudiantes.
Juan Pablo Corvalán:
Porque es recíproco.
Manuel de Rivero:
A partir de nuestra receta. De nuestra “poner la situación”. Por ejemplo, estábamos hace un tiempo en Puerto Rico, y les mostramos lo que habíamos hecho 4 meses antes con estudiantes de Sídney y entre ellos se contagiaban y entonces empiezan a ser parte de esta situación.
José María Prieto:
Ahora, pareciera ser que en el proyecto el tema es más importante ¿no? Es un tema el que se difunde, al fin y al cabo, una obra de arquitectura es una materialización de un tema.
Manuel de Rivero:
Es una coagulación de unas ideas que nos ha interesado explorar y que se materializan como un edificio, o a veces como un libro, o a veces como una conferencia, o a veces como un taller.
José María Prieto:
Como hablábamos antes, que los a priori son casi ridículos con ese tipo de pensamiento, o sea no se trata de hacer un dibujo y tratar de llegar a él.
Manuel de Rivero:
A nosotros nos paso que cuando volvimos de Europa y empezamos a enseñar en las universidades, nos decían que los talleres que llevábamos, o lo que hacíamos, no era arquitectura. Entonces, los primeros 3 o 4 años desde el 2003 en adelante, cuando empezó el regreso a casa, cada uno de nosotros ha ido pasando por esa experiencia de regresar a América donde la arquitectura es el “arte de construir”, y nosotros pensábamos que la arquitectura era casi todo lo que uno hacia como arquitecto.
Daniel Concha:
Y en caso puntual de Supersudaka.cl, en el fondo me parece que ustedes trabajan bajo un sistema tradicional, o sea, arquitectura por encargo, concursos, por lo menos lo que he visto publicado. Entonces ¿Cómo se relaciona esta investigación sobre Latinoamérica con estos proyectos que son de esquema tradicional?
Juan Pablo Corvalán:
Que curioso, esta bueno que se vea como tradicional porque siempre tenemos que lidiar con el tema de la credibilidad. Pasa que muchos de los encargos de los que conversamos, son auto encargos, la capilla Church(ita) por ejemplo, no es un encargo que nos pidieran. Nos ha ocurrido muy poco eso y creo que le pasa a todos los arquitectos ahora. O sea, esa idea de estar sentado con el whisky en la mano, en la silla que tú mismo diseñaste, “por favor baje del Olimpo y hágame tal o cual cosa”, es difícil. Entonces hay muchos temas de gestión y muchos cruces de información, como fertilización cruzada entre lo que están haciendo los demás, y lo que nosotros de alguna manera buscamos hacer. En Chile se da que, por un lado la arquitectura chilena ha sido reconocida mundialmente, ha sido publicada en revistas prestigiosas, que es un tema, y por otro lado, esa misma arquitectura solo beneficia a una parte de la población, que es el primer quintil, el quintil más rico, que se lleva casi el 50% de la torta económica de chile; y también al quintil más pobre, que se ha beneficiado con ciertas iniciativas últimamente. Si lo sumas, es el 40% de la población, entonces se deduce que el 60% de la población no tiene acceso a buena arquitectura. Entonces nos pareció atractivo poder estudiar campos por ahí. Y creo que las dos obras construidas que tenemos hasta el momento, están cerca de esos rangos. O sea, la Casa Kiltro no es una casa cara, 100 metros cuadrados, un caso muy particular, con un choque de culturas, el cliente no es un fanático de la arquitectura en particular. Y por otro lado la capilla, que también responde a cierto contexto, está al borde de uno de barrios más marginales de Talca y se constituye como el último bastión de edificio público que puede tener. Entonces como las abejitas, el mismo polen nos contagia y cambia las rutas, estamos aquí y queremos ver cómo nosotros también aprendemos de esa condición un poco forzada metiéndonos donde arquitectos, justamente, no se meten a priori. Qué pasa con ese proceso, si también tanto como nosotros en el caso de la capilla, todo el barrio empezó a mejorar, de hecho al frente hay un sitio vacío y el ex alcalde vio que había una capilla ahí y dijo: “bueno, vamos a arreglar lo que está al frente”. Y, también pasa al revés, es decir, tenemos un proceso que después introducimos nosotros, decimos: “bueno vamos a hacer esto de tal forma”, o “no lo vamos a hacer como arquitectos”. Me acuerdo que con la misma capilla teníamos una entrada que emulaba el peregrinaje, típico de arquitecto, y nos dimos cuenta que en realidad es una capilla popular, o sea, tu entras con el ataúd o con la novia, entonces la entrada tiene que ser directa. Entonces giramos un poco las cosas, el recorrido es el mismo pero la arquitectura, la forma, se deforma. Entonces, así hemos operado. Estoy en una oficina y me estoy moviendo mucho, estoy viviendo en Talca, ahora vine a Santiago, tengo un equipo de gente que son muchas veces mis estudiantes y la gente de Supersudaca, con la cual a veces tenemos momentos más formales o más “tradicionales” y hay otros momentos, al contrario, muy dispersos.
Fuente imagen: http://www.supersudaka.cl
José María Prieto:
¿Cuál es su visión respecto de una investigación en arquitectura? ¿Cuál es la diferencia con otros tipos de investigación?
Manuel de Rivero:
Es complicado, porque a nivel de método, depende del caso. ¿Qué cosas tienen en común? Uno, la investigación se hace para volverse instrumental. O sea, no nos interesa investigar por solo el hecho de archivar o registrar, nos obsesiona que la investigación se vuelva instrumento, se vuelva una herramienta para hacer algo, que es muy diferente de lo que te enseñan a hacer en la escuela. En mi caso, en Perú, cuando uno hacía un proyecto en taller, y en la primera parte investigabas, realmente al profesor no le interesaba lo que estabas diciendo, porque tú lo que hacías era recopilar y juntar cosas y ya. Pero nosotros queremos que las investigaciones que hagamos se transformen en herramientas, para lo cual hay otra característica de Supersudaca, y es que buscamos capacidad de comunicar. Tuvimos unos profesores en común que nos explicaban que cualquier información que quisiéramos transmitir, uno, “di una idea por página”, y dos, “la página que hayas hecho, debes de poder voltearla, ponerla en cualquier idioma y debes ser capaz de entender”, y esa es una idea para ir instrumentalizando el conocimiento. O sea, nada saco yo con entrevistar a alguien acerca de un hecho histórico que me interesa para entender alguna cosa, para algo que voy a hacer en ese lugar, si eso que me cuenta, yo lo agarro y lo transcribo tal cual. La información solo es interesante en el momento en que yo la convierto en una historia donde ya está editado lo que era importante y lo que no lo era tanto, y que cualquier persona que después venga pueda usar el mismo protocolo para entender esa información y quizás utilizarla para otra cosa.
Daniel Concha:
Hay algo reproducible, entonces.
Manuel de Rivero:
Si, debe ser reproducible. Debe ser tomado por cualquier persona, y ser entendido. Concretamente, tenemos una investigación sobre Lima que estamos terminando, en donde casi hemos radiografiado Lima a partir de estadísticas y datos porque lo que nos interesa es captar la escala. Entonces, no nos interesa captar cuantos realmente son, pero sí saber cuál es la escala, si algo es como diez, como cien, como mil, o como un millón. Probablemente sea ligero, pero como a nosotros lo que nos interesa es instrumentalizar algo, para nosotros con eso ya está.
José María Prieto:
¿La instrumentalización entonces es clave?
Manuel de Rivero:
Si, porque si no, no se generó conocimiento.
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